Mercer
Perspectiva de Salud y Beneficios

Gestión del gasto de los beneficios de salud en la situación económica de hoy en día

Fecha: 25 noviembre 2008

 

En este artículo

Resumen general

¿Qué impacto puede tener la tendencia a la baja en el coste para la empresa?

¿Por qué aumentan los costes relacionados con la salud de las empresas durante una tendencia a la baja?

¿Qué pueden hacer las empresas para invertir la tendencia?

¿Podría el caos económico conducir a una reforma sanitaria?

Preparados para el desafío

El presente artículo se centra en las complejidades de la gestión de los costes de los beneficios de asistencia sanitaria en Estados Unidos durante una recesión. Para más información sobre el impacto de la crisis financiera en el capital humano, los beneficios y las inversiones consulte la página: http://www.mercer.es/unprecedentedtimes. 

Resumen General

Las organizaciones están experimentando una enorme conmoción ante las pérdidas de las inversiones, las oscilaciones de los mercados volátiles, las intervenciones de los gobiernos para estabilizar los mercados financieros y la poca confianza del consumidor. Este riesgo de que se produzca una corta o prolongada recesión está forzando a todas las organizaciones a planificar o a implementar de inmediato reducciones en el gasto. El coste de la mano de obra es siempre un objetivo primordial y muy penoso debido a que los recortes pueden tener un impacto profundo y de larga duración. No sólo se eliminan puestos de trabajo, sino que muchas veces se cambian los beneficios de la fuerza de trabajo que queda. En un momento en que las personas están soportando la tensión del aumento de los precios, la caída de los valores de la vivienda y las pérdidas de las inversiones, ahora hay que añadir la presión del aumento de los costes de los beneficios.

 

Antes de la crisis económica actual, veíamos el avance de una mejor educación de los consumidores en lo referente a los riesgos para su salud y en cómo tomar buenas decisiones en relación con la asistencia sanitaria. Un reciente estudio publicado por la CIGNA en colaboración con la organización Yankelovich citaba cambios tanto positivos como negativos en el comportamiento del consumidor, con estos últimos impulsados fundamentalmente por el debilitamiento de la economía.

 

  • En el lado positivo, el 90 por ciento de los consumidores estuvieron de acuerdo / estuvieron muy de acuerdo en que ahora más que nunca, una dieta saludable y una práctica sistemática de ejercicio resultan cruciales para salvaguardar su salud, disfrutar de la vida, vivir más tiempo y ganar más dinero. Y un 55 por ciento afirmó que estaba prestando más atención al cuidado de su salud, básicamente haciendo más ejercicio y comiendo más sano.
  • No obstante, el 41 por ciento dijo que había empeorado la atención que prestaba al cuidado de su salud y que eso, en parte, se debía a la economía. Entre las tres razones principales que citaron para el empeoramiento de su salud figuran no ir al médico o ir con menos frecuencia, no tomar los medicamentos, y no poder permitirse una dieta saludable.

 

Posponer o aplazar el cuidado de la salud puede que sea un ahorro a corto plazo, pero muchas veces conduce a un encarecimiento de la asistencia médica en fecha posterior debido a que no se produce una detección y tratamiento precoz de las afecciones.

 

Por consiguiente, ¿cómo puede una empresa reducir el coste de tal manera que no haga retroceder el avance que hemos logrado en conseguir que los consumidores se comprometan más y sean más responsables? ¿Cuáles son las opciones para reducir el coste de manera que los empleados no se vean económicamente perjudicados? ¿Existen otras fuentes que no consistan en eliminar los beneficios y/o trasladar el gasto a las empresas? En caso de que los empleados tengan que asumir una mayor participación en el coste, ¿cuáles son los riesgos de las consecuencias no intencionales?

¿Qué impacto puede tener la tendencia a la baja en el coste para la empresa?

Desde 2005, las empresas norteamericanas han experimentado aumentos en el coste medio anual de la asistencia sanitaria de alrededor de un 6 por ciento cada año – cifra muy por encima de la tendencia del Índice de Precios al Consumo. El aumento del coste de la asistencia sanitaria erosiona constantemente las oportunidades que tienen las empresas de hacer otras inversiones o cambios entre beneficios y compensación.

 

Las empresas merecen que se les reconozca el mérito de haber gestionado la tendencia de los costes de la mejor manera posible. La tendencia real subyacente de los costes fue, en realidad, de entre un 8 y un 10 por ciento entre 2005 y 2008, pero las empresas han implementado cambios cada año para alinear las cifras con algo más aceptable para la gestión. Ahora, no obstante, un incremento de un 6 por ciento ya no resulta aceptable – y los incrementos de los costes para 2009 y 2010 podrían resultar superiores a lo previsto.

 

 Chart

 

Si consideramos recesiones anteriores, lo que hemos visto es un pico inicial de costes seguido por un significativo descenso en la tendencia. Las empresas necesitan anticipar lo que podría pasar a sus suposiciones actuales y comprender que no son más que uno de los tantos jugadores que influyen en el resultado. La tendencia a corto plazo se va a ver influenciada por los empleados y sus familiares dependientes, los antiguos empleados, otras empresas, los planes de salud, los programas patrocinados por el gobierno y los proveedores.

¿Por qué aumentan los costes relacionados con la salud de las empresas durante una tendencia a la baja?

La probabilidad de que los costes aumenten en esta tendencia bajista económica se debe fundamentalmente a las actuaciones defensivas emprendidas por los empleados y los planes de salud. El cambio de la forma en que los empleados y sus familiares dependientes utilizan los beneficios está en gran parte motivado por el temor y la ansiedad.

  • Con toda la atención y rumores de los medios centrados en el aumento del desempleo, muchos empleados empiezan a tener miedo de perder sus puestos de trabajo, no poder encontrar un empleo comparable, tener que mudarse, y quizás permanecer en el paro durante un largo período de tiempo.
  • Con el desempleo viene la pérdida de la cobertura de asistencia sanitaria y la difícil decisión de seguir sin cobertura o pagar todo el coste de la continuación de sus planes actuales. Encontrar alternativas de bajo coste es extremadamente difícil.
  • Los empleados que no son despedidos se preocupan por lo que sus empresas van a hacer para reducir gastos. ¿Conseguirán un aumento de sueldo? ¿Tendrán que pagar más por los beneficios?
  • A sus niveles de ansiedad y estrés se suman las preocupaciones en relación con las pérdidas de sus inversiones recientes en las cuentas personales y de jubilación, los gastos debidos al aumento del coste de la vida, y la disminución de los valores de la vivienda.

 

¿Qué le ocurre al coste y la utilización de los beneficios? Los empleados que son despedidos, el temor al despedido, o esperar que sus empresas reduzcan los niveles de los beneficios serán cuestiones que aumentarán de un modo bastante racional el uso que harán de los servicios de asistencia sanitaria antes de que estas cosas ocurran. Los servicios discrecionales tales como los dentales, oftalmológicos, reexpedición de recetas, exámenes de medicina preventiva, exámenes de detección y análisis de laboratorio son ejemplos de servicios que se pueden concertar antes de que la cobertura termine o cambie. Podríamos ver también un aumento de las reclamaciones de salud conductual y afecciones médicas relacionadas que se presentan por causa del estrés (como, por ejemplo, el dolor de espalda) así como aumentos en las reclamaciones de discapacidad y compensación del trabajador.

 

La segunda fuente del aumento anticipado de los costes proviene de las compañías de seguros médicos y los planes de salud. Estas organizaciones se han visto afectadas negativamente por sus propias pérdidas de cartera de inversiones, un endurecimiento del mercado de los seguros de propiedades y accidentes resultante de la reciente temporada de huracanes y la incapacidad de aumentar las tasas para compensar las rentas de inversiones perdidas. ¿Cómo reaccionarán?

 

 

  • Podrían tratar de aumentar sus tasas a un nivel superior al inicialmente anticipado. Existe el riesgo de un aumento de la utilización y de una necesidad de recuperar las pérdidas de las inversiones.
  • Podrían también tratar de invocar un derecho contractual para aumentar sus tasas en caso de que la suscripción de las empresas disminuyese debido a los despidos.

 

Otros factores que pueden influir en un aumento de los costes de salud incluyen:

 

  • Las características demográficas del grupo de trabajadores despedidos tienen un impacto. Los empleados más jóvenes tienen costes de salud típicamente inferiores a la media, por lo que si son despedidos, el gasto médico proyectado de la empresa aumentará. Por el contrario, el coste medio disminuirá, si la edad de los trabajadores despedidos es superior a la media.
  • Otro incremento no anticipado de los costes puede provenir de la comunidad de proveedores (por ejemplo: médicos, hospitales, proveedores médicos y farmacéuticos, etc.). Podrían también haber sufrido pérdidas de renta de inversiones y tensiones de cash flow junto con una disminución de la demanda de pacientes que recientemente han quedado sin seguro y de pacientes empleados que tienen un aumento en las cláusulas de participación en los costes. La combinación de todos estos factores podría dar lugar a que los hospitales y los médicos intentasen aumentar la demanda y/o negociar aumentos de las tarifas superiores a la media con sus diferentes planes de salud.

¿Qué pueden hacer las empresas para invertir la tendencia?

Por consiguiente, ¿de qué opciones disponen las empresas que se ven obligadas a reducir sus costes? Veamos la gama de opciones de que disponen empezando por los trillados métodos predecibles y pasando a otros más espinosos para considerar enfoques más innovadores.

 

Las reducciones de costes más predecibles son las que trasladan el coste de la empresa al empleado. Los métodos típicos incluyen:

  • Aumentar la parte que aportan los empleados a las primas y/o aumentar su participación en los costes (por ejemplo: deducibles, copagos). El primero afecta a todos los empleados, mientras que el segundo es más bien un impuesto sobre los usuarios.
  • Introducir un plan de más bajo coste con más coste compartido.
  • Eliminar beneficios o aumentar el coste de parte de ellos

El riesgo de seguir trasladando el coste es que llega el momento en que empieza a tener un impacto negativo. Un pequeño traslado del coste ofrece a las personas la participación financiera necesaria para pensar en el valor del beneficio o servicio que están recibiendo. Demasiada participación en el coste en relación con la renta de la persona puede dar lugar a que disminuya la cobertura o posponga la asistencia médica que necesita. Las reducciones de coste pueden crear un riesgo moral que dé lugar a que inadvertidamente aumentemos el número de empleados sin asegurar.

 

¿Cuáles son algunos de los indicadores de que estamos creando más empleados sin asegurar?

 

  • El 5% de todas las empresas simplemente no cubre a los cónyuges.
  • El 76% de todas las empresas no ofrece cobertura para las parejas de hecho del mismo sexo.
  • El 52% de los empleados eligen cobertura de los familiares dependientes, aunque el porcentaje varía según las regiones, las industrias y el tamaño de las empresas, lo cual nos hace plantearnos la pregunta de si algunos empleados no pueden permitirse el coste y por consiguiente, dejan fuera a los familiares dependientes.

- El 48 por ciento de los empleados del sur de Estados Unidos eligen cobertura de los familiares dependientes, en comparación con un 56 por ciento en el mediooeste.

- El 47 por ciento de los empleados del sector Mayorista / Minorista la elige, en comparación con el 60 por ciento de los empleados del sector Manufacturero.

  • El 63 por ciento de las empresas que tienen empleados a tiempo parcial no les ofrecen cobertura.

- Las empresas en el sector Mayorista / Minorista, el sector Estatal y el sector de Transporte / Comunicaciones / Servicio Público son menos propensas a ofrecer cobertura.

- El número de horas por semana que se necesitan para tener derecho a cobertura varía según la industria – la industria del Transporte / Comunicaciones / Empresas de Servicios Públicos exige 23 horas, mientras que la industria de los Servicios Financieros exige 28.

- Por término medio, los trabajadores a tiempo completo pagan el 32 por ciento del coste de la cobertura que es sólo para el empleado, pero los que trabajan a tiempo parcial pagan el 42 por ciento del coste – a través de un sueldo inferior. ¿Son los trabajadores a tiempo parcial menos propensos a elegir cobertura con tan alta aportación?

  • El 20 por ciento de los empleados renuncia a la cobertura. Muchas empresas permiten a los empleados renunciar a la cobertura si tienen cobertura a través de un plan del cónyuge, pero no todas las empresas exigen su acreditación. Por consiguiente, una parte del porcentaje de este grupo podría estar aceptando efectivo o créditos de beneficios a cambio de renunciar a la cobertura.

 

¿Existe alguna forma de compartir o trasladar el coste que no aumente el riesgo de que haya empleados sin asegurar? En lugar de cambios uniformes que incluyan a todos los miembros, las empresas pueden considerar trasladar el coste de una forma más estratégica; podrían, por ejemplo:

 

  • Variar las aportaciones a las primas en base a la renta para reducir el riesgo de que haya empleados con sueldos bajos que renuncien a la cobertura. Sólo el 13 por ciento de las grandes empresas utiliza actualmente aportaciones relacionadas con el salario
  • Variar las aportaciones en base al deseo de un empleado de gestionar sus riesgos relacionados con la salud. Menos del 1 por ciento de todas las empresas y el 6 por ciento de las grandes empresas varían los costes para fumadores en contraste con los no fumadores. Permitir a los empleados reducir sus aportaciones si:

- Complean una Evaluación de Riesgos para la Salud (HRA)

- Consienten en participar en un programa de gestión de la asistencia en caso de que la Evaluación de Riesgos para la Salud o los datos relacionados con la salud indiquen que padecen una afección que deba gestionarse

- Completar un registro de salud personal que se pueda compartir con los proveedores

- Se comprometen a proteger su salud haciendo ejercicio, comiendo adecuadamente y tomando precauciones de seguridad (por ejemplo: cinturones de seguridad, cascos de bicicleta)

  • Aumentar la participación en el coste para las personas que opten por no utilizar un centro de excelencia para los procedimientos de alto riesgo (como los trasplantes)
  • Introducir un plan dirigido al consumidor que incluya un plan de base catastrófica con una cuenta de ahorros como ofrecimiento de más bajo coste 

 

¿Existe alguna idea "entre bastidores" que no traslade el coste a los empleados o que ofrezca un resultado que pueda ser beneficioso para ambos, la empresa y el empleado? La empresa podría:

 

  • Proporcionar vacunas contra la gripe, preferiblemente en el lugar y gratis o a bajo coste: evita la enfermedad, reduce el absentismo y crea fondo de comercio – un pequeño gasto para un gran rendimiento de inversión.
  • Asegurar que el plan relacionado con la salud excluya pagos por cualquier afección adquirida en el hospital. Estos resultados no intencionales constituyen lo que el Medicare califica de "incidencias inexcusables" – que nunca deberían producirse y que, por tanto, no deben facturarse.
  • Evaluar por qué las personas ingresan en las Salas de Urgencias. ¿Pueden tomarse medidas que eviten algunos de estos ingresos? Por ejemplo: ¿hay ingresos relacionados con la diabetes – y el asma – que se producen porque las personas han dejado de tomar los medicamentos? Si es así, considerar una reducción del coste compartido para las medicinas preferidas y asegurar que el programa de la farmacia supervise las no renovaciones, las oportunidades de utilizar medicinas de más bajo coste o envío del pedido por correo, y las potenciales interacciones de los medicamentos.
  • Comunicar la disponibilidad de sus asesores del Programa de Asistencia al Empleado para ayudar a los empleados a controlar el estrés y obtener el tipo adecuado de atención médica lo antes posible.
  • Asegurar que el plan se esté administrando correctamente. Para evitar pagos de reclamaciones improcedentes, las empresas pueden auditar los registros de elegibilidad de familiares dependientes y solicitar una auditoría independiente para los nuevos planes de salud o en caso de que se tengan indicios de que algunas reclamaciones se están pagando incorrectamente.
  • Pedir al plan de salud que envíe material de comunicación que consigne claramente cómo se debe pagar a los hospitales y los médicos. Los proveedores no deben, por ejemplo, facturar pacientes por todo el coste en el momento de prestarse el servicio o enviar una "factura de saldo" si el contrato que tienen no lo permite.
  • Buscar ahorros en otras áreas de beneficios. Negociar ahorros en el coste de la financiación y la administración de otros beneficios como los programas de seguros de vida, accidentes y discapacidad. Asimismo, aplicar de forma más rigurosa los criterios de cumplimiento de condiciones y las revisiones médicas realizadas para la discapacidad.

 

¿Cuáles son algunos de los enfoques más difíciles? Son las ideas que tienen por objeto mejorar la calidad, eliminar las ineficacias y asegurar que los participantes estén asumiendo la responsabilidad activamente. Muchas de estas ideas precisan un marco de tiempo más prolongado para su implementación, pero tienen potencial para un alto rendimiento de inversión. La empresa podría:

 

  • Proporcionar la asistencia sanitaria directamente, construyendo instalaciones de salud patrocinadas por la empresa o ampliándolas con el objeto de aumentar el acceso a servicios más asequibles, reducir el tiempo que el empleado tiene que ausentarse del trabajo, mejorar el cumplimiento de la atención médica preventiva y evitar las enfermedades. Obviamente, las empresas que tienen grandes poblaciones concentradas son las únicas que pueden considerar esta opción. Si así lo hacen, considerar una asociación con algún plan de salud o entidad que ofrezca recursos de tecnología punta como registros médicos electrónicos, integración de datos, acceso a equipos de especialistas regionales y nacionales, y revisiones de calidad clínica.
  • Seleccionar planes de salud que estén adoptando un modelo de "Hogar Médico Centrado en el Paciente (PCMH)*) para coordinar toda la atención médica de la persona. Un enfoque más holístico y coordinado abarca realmente a los pacientes que suelen estar comprendidos dentro del 20 por ciento que impulsa el 80 por ciento del coste. Esta estrategia también exige un compromiso de utilizar la informática para la transformación:

- Creando registros sanitarios personales para que los pacientes guarden las historias clínicas y envíen información a los proveedores

- Empleando registros médicos electrónicos para compartir las historias clínicas y los resultados de laboratorio / análisis con todo el equipo de proveedores del paciente

- Permitiendo llamadas virtuales desde la casa y visitas médicas online

- Combinando y consultando todas las fuentes de datos sanitarios de un paciente con el fin de predecir la probabilidad de una afección grave emergente

- Utilizando fuentes múltiples de datos al objeto de desarrollar una comunicación personalizada para cada participante

  • Determinar qué están haciendo los planes de salud para cambiar la forma en que pagan y gratifican a los proveedores. ¿Están intentando dejar de competir entre ellos por ser el que mejor descuento ofrece? ¿Están gratificando los resultados en base a la rentabilidad, la calidad y la experiencia de los pacientes? ¿Están considerando pagar tasas y gratificaciones por casos para aquellos proveedores que gestionan todo el desarrollo de una atención compleja?

 

El siguiente modelo muestra la alineación ideal entre proveedores y consumidores.

 

Chart 2

¿Podría el caos económico conducir a una reforma sanitaria?

¿Conducirá la combinación de la tendencia bajista financiera, el brusco incremento de los costes sanitarios y el aumento en la población sin asegurar a una reforma sanitaria? El diario Chicago Tribune recientemente afirmaba que la crisis financiera podría ser, de hecho, la causa de una reforma de la salud. Victor Fuchs, un brillante economista especializado en el tema de la salud desde hace tiempo viene sosteniendo que sólo tendríamos una reforma de la asistencia sanitaria en caso de producirse una guerra, una depresión o alguna otra gran conmoción civil. Obviamente, la tendencia bajista económica y los esfuerzos de alivio asociados han sido el centro de interés de los medios. No obstante, la tendencia bajista nos ha hecho más conscientes de los riesgos financieros que afrontan los empleados despedidos, incluyendo el riesgo de quedarse sin seguro. No hay que subestimar la pasión y el empeño que hay detrás del esfuerzo entre bastidores del senador Kennedy por realizar la ambición de su carrera de promulgar la cobertura universal.

Preparados para el desafío

Aunque todas las empresas experimentarán tendencias en los costes que alcanzarán niveles superiores a lo que habían planificado antes de producirse la tendencia bajista, la diferencia estribará en la manera en que ejecutarán los cambios. Las empresas que están comprometidas a construir culturas robustas en torno a la salud, el bienestar, la seguridad y la productividad son las que tienen las mayores posibilidades de controlar el coste a largo plazo, pero tienen que mantenerse a tono con cambios que sean coherentes con esa estrategia. Probablemente, las empresas que estén deseando aprovechar este momento para apostar por actuaciones audaces en cuanto a tecnología y gestión de pacientes dirigida por los proveedores serán las que tengan mayor éxito.