¿Es posible mitigar la irracionalidad inversora?

Recursos Humanos y la continuidad

Autor: Eudald Puig

El nacimiento de los mercados financieros se produjo por la necesidad de capital de los comerciantes, que requerían grandes cantidades de dinero que uno solo no podía alcanzar. Esto promovió la agrupación de sus ahorros y pasaron a ser copropietarios. La compañía “Dutch East India”, focalizada en expediciones marítimas, fue la primera en emitir “acciones”. Dichas expediciones concentraban un elevado riesgo puesto que solo un tercio lograban volver; si un comerciante invertía todo su patrimonio en un viaje, existía una alta probabilidad de pérdida, en cambio, si varios comerciantes invertían en la empresa y, por consiguiente, en todas las expediciones, la esperanza de ganancia era positiva.

Tanto en los mercados más primitivos como en los actuales el papel que juega el ser humano es fundamental. Tradicionalmente, se ha asumido que los mercados se han regido por la racionalidad, con unos inversores tomando decisiones de inversión mediante el análisis lógico. Sin embargo, ¿es coherente asumir la racionalidad de los mercados cuando el ser humano, actor principal, se ve claramente afectado por las emociones?

Esta reflexión ha dado lugar al “behavioral finance”, una teoría que, si bien aún pionera, ha ido ganando relevancia dentro del pensamiento económico con diversos premios Nobel, el más reciente en 2017 a Richard Thaler. Un ejemplo de esta teoría es la sobre reacción de los inversores, que personalmente analicé en un estudio que trataba de medir el impacto de los titulares de los periódicos en los mercados, que efectivamente ejercían un efecto amplificador especialmente cuando las noticias bursátiles ocupaban las portadas. A finales de 2018 pudimos observar un efecto similar.

El último trimestre de 2018 fue especialmente convulso con fuertes descensos bursátiles del -12,8% en las bolsas globales. ¿Había motivo para éstas caídas? En mi opinión, no.

En 2018, el mundo creció un 3,6% en términos de PIB (por encima de la media histórica del 3,5%), las tasas de desempleo se situaban en mínimos de la última década (3,9% en EEUU y 8,1% en Europa) y los beneficios empresariales crecieron un 17,5% en Europa y un 22,4% en EEUU.

Podemos concluir, pues, que hubo una sobre reacción por parte de los inversores a los temores infundados del Brexit, la guerra comercial y la crisis de déficit italiana, que 2019 nos ha demostrado que se quedaron en eso, ruido, al menos de forma temporal.

En los Fondos de Pensiones de España, con los que tratamos habitualmente en Mercer, observamos dos tipos de comportamiento: las gestoras que optaron por infraponderar la Renta Variable después de las caídas de 2018, fruto del miedo inversor y materializando las pérdidas de 2019, y las que mantuvieron o sobre ponderaron este activo, fruto del análisis racional

Si bien nuestra función como asesores de inversiones es diseñar la estrategia de inversión a largo plazo, sin tomar parte en la decisión de infra ponderar o sobre ponderar cualquier tipo de activo, está claro que el desarrollo de una política sólida de buen gobierno y la combinación de capacidades se traducen en racionalidad inversora y buenos resultados en el largo plazo. Nuestra función podría compararse con la que ejerce el copiloto en una carrera de rally: guiar al piloto para que la conducción del coche maximice la velocidad y minimice el riesgo de accidente.

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