Inflación: lecciones de la experiencia en los años 60

Recursos Humanos y la continuidad

Beatriz Camacho

Durante la primera mitad de 1960, la inflación en EE.UU. era baja y estable con una media de 1.5% a pesar de crecimientos del 6% de su PIB. El paro cayó desde niveles del 7% hasta el 3.7%. El año 1966 comenzó con una inflación core del 1.3%.  pero para finales de año la inflación se había situado en niveles del 3.1% y continuaba subiendo. Al final de la década la inflación subyacente (sin tener en cuenta alimentos frescos y petróleo) estaba a niveles del 6%. 

¿Qué sucedió en los años 60?

Tras acabar la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. se embarca en políticas expansivas de tipo keynesiano para aumentar la demanda agregada. Erróneamente se pensó que tipos de interés permanentemente bajos eran compatibles con tasas de inflación modestamente elevadas.  Además, pese a las señales de que la economía estaba operando por encima de su capacidad, se creyó que la tasa de paro podía seguir cayendo sin crear desequilibrios en la economía. Con niveles de desempleo entorno a la tasa natural de paro, el presidente Johnson anuncia su Great Society Program; la situación fiscal de EE.UU. no era boyante debido al gasto incurrido por la Guerra de Vietnam. 

Asimismo, la falta de independencia de la Reserva Federal hizo que subiera tarde los tipos, desencadenando una caída dramática en la actividad residencial y tras la presión ejercida por los poderes políticos dio un paso atrás permitiendo mayores subidas en la inflación. 

Similitudes con la época actual:

  • Han pasado más de 10 años desde que los bancos centrales iniciaron la expansión monetaria tras la Gran Recesión. El paro ha caído abruptamente, pero la inflación no ha repuntado y no se espera que lo haga en el futuro debido a la globalización (que mejora la eficiencia y disminuye los costes) el desarrollo de nuevas tecnologías, el envejecimiento de la población, la pérdida de poder de los sindicatos (desliga la subida de salarios a la inflación).
  • Tipos de interés al 0% y programas de compras de activos por parte de los bancos centrales.  La Reserva Federal ha cambiado su mandato de inflación, pasa de un objetivo del 2% a un objetivo simétrico, es decir, permitirá que la inflación supere este objetivo sin actuar preventivamente.
  • Fuerte expansión fiscal debido al Covid-19 en un momento de senda de deuda americana insostenible.

¿Existe una explicación alternativa a la ausencia de inflación en la última década?

Debido a los fuertes desequilibrios que llevaron a la Gran Recesión, la recuperación de la actividad económica ha sido lenta debido a la necesidad de desapalancamiento y reconstrucción del ahorro de familias y empresas. Además, se han producido fenómenos que han lastrado bien la inflación, bien el sentimiento:

  • La caída del 76% del precio del crudo
  • Brexit
  • Guerra comercial EE.UU./China
  • Dudas sobre la extensa duración del ciclo económico

¿Qué está sucediendo ahora?

  • Bancos centrales detrás de la curva: la reserva federal espera una inflación del 2.4% este año y mantiene los Fed Funds en niveles de 0%-0.25%.

 

  • Fuerte expansión fiscal a nivel global en un momento de expansión económica post-pandemia.
  • Altos niveles de ahorro y de riqueza neta entre los consumidores y fuerte recuperación en sus índices de confianza en los países con mejor control del virus.
  • Las políticas gubernamentales soplan a favor de los abandonados tras la globalización: el trabajo vs el capital (subidas de salario mínimo, recuperación de derechos…).
  • Niveles de paro anteriores a la pandemia similares a los de los años 60, no deberíamos tardar en recuperarlos tras la apertura de las economías.
  • Efectos de segunda ronda de la reciente subida del petróleo.
  • Demografía: un alto número de población dependiente (niños o ancianos) y adultos jóvenes (18-30) tiende a generar más inflación. Jubilación de los baby boomers.
  • Buen comportamiento de la inversión corporativa.
  • Mayor gasto público (y privado) debido a la transición ecológica, innovación tecnológica y renovación de infraestructuras.
  • Cadenas de valor globales más resistentes: producción de productos esenciales “en casa” con la consiguiente desglobalización y pérdida de eficiencia al desaprovechar las economías de escala y la mano de obra barata.

¿Podemos estar seguros que no se va a repetir la historia? Todo apunta a que las carteras deberían estar preparadas para una mayor inflación en los próximos 10 años e incluso para el riesgo de sorpresas en esta variable.


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