Los nuevos límites de aportación y reducción a planes de previsión social

Recursos Humanos y la continuidad

Miguel Pla y Asier Méndez

Habría que remontarse al año 2018, cuando Cristóbal Montoro ejercía como Ministro de Hacienda y Función Pública, para recordar la última vez que los Presupuestos del Estado fueron aprobados por la cámara baja. Por el camino, hasta la actualidad, diferentes gobiernos, con sendos presidentes, no lograron la tan ansiada mayoría para su pertinente aprobación, dejando como única solución la prorrogación de los mismos, fiel reflejo de la tremenda inestabilidad política que ha vivido el país en los últimos años.

Parece que el año 2020, excepcional e inestable donde los haya, acabó, sin embargo, con un halo de esperanza en materia de estabilidad presupuestaria, pues el Gobierno consiguió la aprobación de la Ley de Presupuestos Generales del Estado para el 2021.

La Ley de Presupuesto Generales del Estado, con efecto 1 de enero de 2021, modifica la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre de la Renta sobre las Personas Físicas (IRPF), reduciendo el importe anual máximo del conjunto de aportaciones individuales y contribuciones empresariales, a los sistemas de previsión social (Planes de pensiones de sistema de empleo, Planes de previsión social empresarial, Planes de previsión asegurados, Mutualidades de previsión social y las primas satisfechas a los seguros privados que cubran exclusivamente el riesgo de dependencia severa o de gran dependencia), a 2.000€ anuales. Este límite conjunto se podrá incrementar en 8.000€ anuales siempre que dicho incremento provenga de contribuciones empresariales.

De igual forma, se limitan las reducciones en el IRPF a 2.000 euros anuales (antes 8.000 euros). No obstante, este límite se incrementará en hasta 8.000 euros adicionales, siempre que provengan de contribuciones empresariales y no se supere el 30% de la suma de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas percibidos individualmente en el ejercicio.

Centrándonos en los sistemas de ahorro empresarial, segundo pilar del bienestar social, estos nuevos cambios normativos –tal como han quedado finalmente redactados-, suponen un reto para todas aquellas empresas que ofrecen a sus empleados la posibilidad de aportar a este tipo de sistemas.

La limitación de la aportación a 2.000€ para las aportaciones de los empleados, es, sin duda un duro revés para aquellos concienciados con el ahorro a la jubilación, teniendo en consideración que el límite previo a esta Ley era, entre aportación de empresa y empleado de 8.000€.

Un límite inferior, conlleva inexorablemente, un menor aprovechamiento de la ventaja fiscal que ofrecen este tipo de vehículos. Toda aportación realizada por el empleado, por medio de la reducción de la base imponible, difiere al momento de cobro, la tributación en el impuesto sobre la renta de las personas físicas del trabajador.

Asimismo, en aquellos planes de aportación definida, en los cuales la empresa aporta un determinado número de veces la cantidad aportada por el empleado al plan, será necesario reajustar la aportación, teniendo en consideración los nuevos límites establecidos para el empleado. Parece que el legislador no ha valorado que la reducción de la aportación del empleado puede significar la reducción de la aportación de la empresa.

Desde Mercer, analizamos y proponemos alternativas para que la reducción del límite de aportaciones a planes planteada por el Ejecutivo, en la Ley de Presupuestos, lejos de ser un escollo, realmente sea una oportunidad de mejora del aprovechamiento de los límites de aportación por parte del empleado y de la empresa.

Mercer está a disposición de sus clientes para analizar cada situación y ofrecer soluciones para que los nuevos límites de aportación, no solo no perjudiquen a los empleados, sino que sean una excelente oportunidad para optimizar fiscalmente el sistema de previsión de la empresa.

¿Necesita más información?

Contacte con nosotros

*Campos obligatorios