Conoce el reto de Christian Silva, un claro ejemplo de superación

Recursos Humanos y la continuidad

Miles de personas en el mundo demuestran cada día que lograr sus sueños es posible. Nos enseñan que, independientemente de sus limitaciones, con constancia y actitud nada es imposible. Este es el caso de Christian Silva, actual empleado de Mercer que en un accidente perdió su brazo izquierdo, pero, lejos de frenarle, lo convirtió en un aliciente que le cambió la vida.

A los 18 años, tras su accidente, sus hobbies y la forma de vivir su día a día cambiaron de forma radical. Su inquietud le llevó a probar múltiples deportes, como karting, patinaje, ski o ciclismo para finalmente quedarse con este último. “El ciclismo es el deporte que más esfuerzo me costaba realizar, con el que más trabajo necesitaría para practicarlo, pero el que mayor satisfacción me daría si lo conseguía. ¡Y lo conseguí!”. Desde entonces, Christian Silva ha ido superando todos los retos que se ha planteado.

A lo largo de sus años, ha participado en una Copa de Europa, Campeonatos de España en carretera, carreras de montaña, entre otros. Entre sus competiciones más destacables, se encuentran la Madrid-Lisboa Non Stop, con un recorrido de 770 km. por relevos a realizar en un máximo de 55 horas; los 1.0000 del Soplao, con un recorrido de 160 km. y más de 5000 m. de desnivel positivo en una sola etapa; o los Campeonatos de España en Pista, obteniendo resultados de podio en 2019 y 2020.

Ahora, Christian Silva se está preparando para la Titan Desert 2020, una de las pruebas de ciclismo de montaña más duras del mundo, cuyo recorrido supera los 600 km. en el desierto de Marruecos. Una competición a la que ya participó en 2018, y que no dudará en repetir este año junto al patrocinio de Mercer con quien comparte valores: “Lo que me empujó a participar de nuevo en la prueba fue la superación personal, la exigencia física y mental que conlleva”.

Respecto a la preparación para la competición de este año, Silva sostiene que está siendo especialmente complicada, ya que compaginar el estricto entrenamiento, con su vida laboral y personal resulta muy difícil. De todos modos, señala que, con una buena planificación y motivación, junto con un buen control de la alimentación, permiten que las cosas salgan.

Participar en una competición de este calibre conlleva muchos retos, pero con una discapacidad los retos se multiplican. “Tengo que testear que la prótesis de mi brazo no se rompa y esté preparada para desempeñar su función en un terreno como el que me voy a encontrar en Marruecos, adaptarme a la bicicleta que utilizaré en esta ocasión, que tiene unas ruedas más anchas que una convencional, y preparar bien el tren superior de mi cuerpo para fortalecer mis hombros, ya que es una de las zonas de mi cuerpo que más sufre en estas pruebas de larga distancia”.

Desde sus inicios, la Titan Desert ha contado con más de 5.000 ciclistas movidos por los espectaculares paisajes que ofrece el desierto marroquí, más de 600 kms. de dunas, arena y montañas que los participantes deben superar antes de proclamarse finishers. ¿Y qué espera de esta competición el ciclista que representará Mercer? La respuesta la tiene clara: llevarse el galardón como finalista de la competición.