El coste de vida, factor clave en las asignaciones internacionales futuras

Recursos Humanos y la continuidad

Juanvi Martínez y Belén Martínez

El coste de vida es un concepto que representa el valor o precio de los bienes y servicios que son consumidos por las personas en un mercado y tiempo concreto. En movilidad internacional ayuda a determinar si un empleado asignado a una ciudad distinta a su lugar de origen podrá mantener su poder adquisitivo o, dicho de otra forma, su capacidad de compra y el mantenimiento de sus pautas de consumo y gasto.

Por ello, Mercer ha publicado el 26º Estudio Anual de Coste de Vida en el que se revela que factores específicos, tales como las fluctuaciones monetarias, la inflación de los costes de bienes y servicios, así como la inestabilidad de los precios de alojamiento, son esenciales para determinar el coste de los complementos o ayudas que las empresas deberán incluir en el paquete de compensación del empleado asignado internacionalmente.

Impacto en la volatilidad de los precios y las fluctuaciones monetarias

 


 

Debido a la actual situación derivada del Covid-19, lo que antes era uno de los aspectos básicos a tener en cuenta en las asignaciones internacionales, asume ahora un papel relevante que nos ayudará a identificar aquellos mercados en los que las operaciones estratégicas de las compañías tendrán un desarrollo más óptimo y que garanticen el bienestar financiero y general del empleado. Es por ello que el coste de vida adquiere en estos momentos y en el futuro, un estrecho vínculo con los aspectos considerados en las posibles mermas de calidad de vida en la movilidad internacional.

Mercer también ha analizado en profundidad el impacto que la crisis sanitaria está teniendo y tendrá en el futuro en los patrones de compra y la disponibilidad de bienes de consumo en todo el mundo. Lo que se extrae de este estudio, es el incremento inmediato de adquisición de bienes de consumo de primera necesidad. Ante la situación inicial de pánico, la disponibilidad de algunos bienes de consumo ha sido muy volátil. Las existencias a menudo no se reponían completamente y a tiempo, pero los precios se mantuvieron constantes. También hubo cierta cautela a la hora de consumir productos importados de otras partes del mundo o de mercados afectados altamente por el Covid-19, que fueron reemplazados por marcas locales.

Las compañías, cuyos negocios se desarrollan en gran parte a través de las asignaciones internacionales, se enfrentan al reto de un futuro, ya no muy lejano, de adaptar sus políticas de movilidad internacional a un entorno que demanda cambios en poco tiempo. Éstas deberán de estar regidas por principios como la agilidad, flexibilidad, objetividad y siempre, por supuesto, garantizando la equidad para todos sus empleados.

El estudio de Mercer cuenta también con información sobre las diferencias de coste de vida entre ciudades, lo que permite conocer los índices diferenciales entre la ciudad de origen y destino. La metodología se basa en comparar una cesta de 200 productos, bienes de consumo y servicios idénticos en la ciudad de origen y destino. Además, establece tres niveles en estos índices en función de los precios bajos, medios y altos.

El objetivo del índice diferencial de coste de vida es dotar a las empresas de información objetiva y contrastada que facilite la gestión de las posibles diferencias en los precios de los bienes de consumo y servicios, para así minimizar el impacto de mercados y garantizar el mantenimiento de la capacidad de compra y bienestar de los empleados asignados internacionalmente.

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