Estrés y rendimiento: ¿están realmente relacionados?

Recursos Humanos y la continuidad

Glòria Guitart

¿Os suena aquello de sentiros desbordados, cuando los mensajes en la bandeja de entrada parecen cobrar vida y no tenemos tiempo ni siquiera de leerlos? ¿Esa sensación de ir corriendo angustiados todo el día, pero que al final de la jornada tenemos pendientes los mismos temas con que la empezamos (o más)?

Todos nos hemos sentido así en un momento u otro, pero quizás algunos desconocéis que está sobradamente probada la relación entre estrés y rendimiento...os presento la Ley de Yerkes-Dodson.

Esta Ley parte de la base que la influencia del estrés sobre el rendimiento está relacionada con el nivel de activación general o arousal. Este nivel de activación se situaría en un continuo donde el nivel más bajo (en estado de vigilia) se extendería desde un estado de relajación total (activación muy baja) hasta un estado de máxima alerta (excitación y tensión, activación muy alta).

Si la tarea es fácil o aburrida y estamos poco activados/motivados, nuestro nivel de rendimiento será muy bajo. Esta línea se irá incrementando cuando nuestro nivel de activación o arousal también aumente, y llegará un punto donde se alcanzará el nivel de activación óptimo. Este punto es el que nos permite entrar en un estado de fluidez física y psicológica que nos va a permitir rendir al máximo sin un esfuerzo aparente.

Pero, ¿qué pasa si nos “activamos” demasiado? Pues, como vemos en la imagen, pasado el nivel óptimo de activación, (por ejemplo, por una demanda de recursos excesiva que no nos vemos capaces de gestionar) el rendimiento empieza a bajar proporcionalmente al incremento de la activación. Es entonces cuando nuestras capacidades de actuar y pensar se verán afectadas, pudiendo generar decisiones precipitadas y/o erróneas. En general, nuestro rendimiento se estará viendo afectado negativamente.

Aunque esta relación entre estrés y rendimiento depende de factores como la complejidad de la tarea, nuestro nivel de habilidad o nuestra personalidad, lo que está claro es que, si sentimos que hemos superado nuestro nivel óptimo de activación, debemos descansar para darle un respiro a nuestra mente.

Realmente no es tan complicado buscar soluciones para cuidarnos en este aspecto. En vista de la evidencia y los cambios que están conllevando las nuevas formas de trabajar, se hace muy necesario para las organizaciones facilitar herramientas a sus empleados que les permitan gestionar y cuidar aspectos tan vinculados a su vez con la productividad. Desde acotar el tiempo de las reuniones, a convocar las personas clave, libertad para rechazar reuniones o la obligatoriedad de incluir agendas del día para preparar los temas a tratar pueden ser sugerencias que ayuden a los empleados a organizarse mejor.

Dentro de nuestras posibilidades, tengamos presente que es mejor atacar el exceso de estrés con pequeñas acciones antes que no hacer nada para evitar que nos afecte negativamente. Debemos tener presente que nadie nos cuidará mejor que nosotros mismos. Y si lo olvidáis en algún momento, os sugiero que recordéis una gran frase: “Falta de tiempo para tu salud hoy, falta de salud para tu tiempo mañana”.


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