A partir del día 23 de noviembre de 2020, todo viajero internacional que acceda a España desde cualquier país de riesgo tendrá la obligación de presentar una prueba de detección de la COVID-19, PCR negativa realizada en las 72 horas previas a la llegada a España para poder entrar en el país.

 

Esta medida no invalida las medidas aplicadas hasta la fecha, que incluyen el control de temperatura y de control visual, sino que se suma a ellas.