La inclusión como elemento fundamental del “employee experience”

Recursos Humanos y la continuidad

Yudith Gil

En los últimos años, y cada vez más, se habla en diferentes foros empresariales sobre la importancia de la gestión de la Diversidad, Equidad e Inclusión, denominado DEI dentro de la jerga actual de recursos humanos. Sin embargo, en varias ocasiones, cuando me ha tocado dar formaciones o charlas con personas que no forman parte de los departamentos de recursos humanos, una de las principales preguntas frecuentes, por muy básica que parezca, es cuál es objetivo que tiene integrar este tipo de políticas en las compañías, más allá, por supuesto, de la prevención de situaciones de discriminación laboral.

En España, cuando hablamos del concepto inclusión se suele vincular solamente con la diversidad funcional, pero este concepto abarca mucho más y en el fondo es de los tres términos el que nos acerca más al objetivo final de este tipo de políticas: hacer que la gente que se encuentra dentro de las empresas, justamente se sienta parte de ellas. Sentirse incluido no es solamente ser contratado por una empresa y recibir un sueldo por un trabajo. A mí me pueden contratar en una empresa, puedo llevar 30 años trabajando en ella y al ver noticias sobre ella decir frases como “¡Mira lo que les ha pasado!”, destaco la palabra LES. Hacemos referencia a “el otro”, observando desde las gradas como un ente pasivo. ¿Menuda empleada/o no? ¡qué poco compromiso! Pero la pregunta es: ¿cómo ha llegado a pensar, y voy un poco más allá, a SENTIRSE así?

Allí es donde toman importancia las políticas de diversidad, equidad e inclusión.  Esto es lo que buscan trabajar y donde deberían impactar: en lo que la empresa hace o deja de hacer y en su forma de acompañar a las personas. Pero, volvemos a las preguntas: -¿quién es la empresa?- esa, culpable de que esta persona se encuentre “desapegada”.

La empresa son las personas que forman parte de ella, pero no en su conjunto como ente impersonal sino a título individual y en cada una de sus interrelaciones. Lo que se suele denominar “la cultura corporativa”. Cuando llevamos este concepto a la empresa hablamos de: sus políticas, modelos de gestión e interrelación, lo que hace para que la gente esté a gusto, se sienta escuchado, se sume, se escuche su voz, se atienda su necesidad. Y justamente de eso hablamos cuando hablamos de inclusión, de mejorar la experiencia de todas y cada una de las personas que pasan por la empresa. ¿De qué manera le tratamos en cada uno de los momentos críticos que pasan en nuestra compañía?: selección y contratación, formación, promoción, desarrollo, compensación, jubilación, salida de la compañía. Para saberlo podemos hacernos las siguientes preguntas, a modo de autodiagnóstico: ¿pregunto y respeto su individualidad a la hora de gestionarles o sigo dando en mismo “café para todos”? ¿les escucho? ¿les dejo opinar? ¿se pueden quejar sin consecuencias? ¿se pueden equivocar? ¿reciben un trato favorable/desfavorable en función de su identidad?

Tras esta revisión, ¿consideráis que sois una empresa inclusiva? ¿le habéis preguntado a la gente lo que piensa y siente? Como veis conseguir ser una empresa inclusiva va más allá de tener gente de diferentes razas, géneros, nacionalidades. Para conseguir inclusión tenemos que trabajar más en el fondo que en la forma, ya que lo que se intenta transformar es el ADN de las empresas, las conductas y pensamientos de las personas que forman parte de la empresa en el día a día.

La cultura de una empresa no se convierte en inclusiva de un día para otro, pero tampoco se transforma si no se hace nada por cambiarla. No va solamente de tener una declaración de intenciones al respecto, sino de hacer autoanálisis y trabajar en la mejora de la experiencia de las personas que forman parte de esta. Se trata de un equilibrio entre la transformación orgánica de la forma de hacer las cosas y la pedagogía constante: de influir en la manera de relacionarnos e interactuar con los demás, de potenciar que cada una de las personas que forman parte tengan el espacio para sacar lo mejor de sí mismos. Eso requiere dedicación y esfuerzo, pero, si se consigue que las personas se sientan parte de la compañía tenemos gran parte del camino ganado.

«Llegar juntos es el principio. Mantenerse juntos, es el progreso. Trabajar juntos es el éxito»-Henry Ford


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