Nuevo convenio de doble imposición entre españa y eeuu

Nuevo convenio de doble imposición entre españa y eeuu

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El nuevo convenio de doble imposición entre españa y eeuu favorecerá la movilidad entre ambos estados
Recursos Humanos y la continuidad
Calendar09 octubre 2019

Autores: Jose Manuel Tallón y Paz Campuzano

Si tuviéramos la facultada de conceder un deseo a todas aquellas entidades españolas que desde hace más de veinte años se enmarcaron en un camino de internacionalización a la conocida como “land of opportunity”, sin duda sería la ratificación del protocolo que modifica el convenio de doble imposición entre España y Estados Unidos que entrará en vigor el próximo 27 de noviembre.

El pasado mes de julio, el Senado estadounidense ratifico el nuevo convenio firmado entre los gobiernos de Estados Unidos y España revisando el anterior, firmado en el año 1990. Dicho acuerdo fue suscrito por ambos estados el 14 de enero de 2013, aunque no entró en vigor debido al bloqueo al que ha sido sometido en el país norteamericano hasta el pasado 16 de julio, en que el Senado aprobó en pleno el protocolo por una abrumadora mayoría de 94 votos a 2.  

El mencionado bloqueo se debió a la postura del senador republicano Rand Paul, perteneciente al ala más conservadora del movimiento Tea Party. Según el senador, la cláusula de intercambio de información que permite el suministro de información de ciudadanos americanos a la Agencia Tributaria Española, supone una vulneración del derecho a la intimidad de los ciudadanos norteamericanos. 

Una vez en vigor, el acuerdo promoverá tanto las inversiones de empresas estadounidenses en nuestro país.

También el posicionamiento de nuestras filiales en Estados Unidos (la inversión de las empresas españolas en EEUU supera los 65.000 millones de euros) que competían con otros grupos extranjeros en un marco fiscal desfavorable.

Obviamente, el aumento de las inversiones entre ambos países conllevará un aumento de los desplazamientos y de las asignaciones internacionales de directivos y empleados entre ambos estados, pero realmente una modificación del protocolo puede modificar la situación actual y las relaciones entre ambos países. Pues bien, pasemos a detallar algunos de los principales efectos de dicho convenio: 

- Se ha modificado el texto en relación a la consideración de un establecimiento permanente por lo que las entidades españolas, especialmente del sector de la ingeniería y construcción podrían contar con un periodo de 6 meses adicionales (pasamos de 6 a 12 meses) para que su proyecto, construcción o supervisión en Estados Unidos no tenga la consideración de establecimiento permanente. 

- Igualmente, en el supuesto de disponer de una sucursal o establecimiento permanentes, se elimina la tributación en origen en la mayor parte de los casos, quedando limitada al 5% cuando no se den las condiciones para la exención total.

- Todas aquellas empresas que tengan constituidas una filial en Estados Unidos verán reducida la retención en la fuente a la hora de proceder al reparto de dividendos, por tanto, la repatriación de beneficios no conllevaría una retención en Estados Unidos cuando se posea más de un 80% de la filial, y se establece una retención limitada al 5% cuando dicho porcentaje alcance el 10% (actualmente la retención sobre dividendos es el 10%). 

- También elimina la retención fiscal sobre los intereses y cánones. Hasta ahora los pagos de intereses realizados a entidades de la UE están exentos de impuestos en España, mientras que los realizados a Estados Unidos estaban sujetos a una retención del 10%. En relación a los cánones, la eliminación de imposición supone una gran ventaja para las empresas de EEUU, la cual supondrá un hilo de luz para los grupos empresariales que invertían en España y se encontraban con fuertes disputas ante la Agencia Tributaria en relación al pago de software, servicios de asistencia técnica etc.; que sufrían una retención en España de hasta un 10%. 

- Por último, tanto las entidades como los asignados verán como la venta de acciones en el otro estado se gravará únicamente en su país de residencia (a excepción de las entidades con sustrato inmobiliario). Éste es un cambio importante, ya que el anterior convenio establecía la posibilidad de tributar en origen sobre las ganancias de capital lo que suponía un inconveniente financiero, fiscal y administrativo que en muchos casos conllevaba doble imposición de facto. 

 

 
 
 
 
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