Nuevos tiempos, costumbres adecuadas

Recursos Humanos y la continuidad

Enrique Torres

Transformación. Si hay algo que los nuevos tiempos que estamos viviendo nos están acostumbrando a hacer es a transformarnos, a adaptarnos y a vivir en un entorno cada vez más dinámico, más interconectado y más digitalizado. Es curioso que haya tenido que ser una pandemia la que nos haya hecho abrir los ojos tanto a escala individual como a muchas grandes, pequeñas y mediana organizaciones a muchas verdades indiscutibles a las que puede que el día a día nos hubiera hecho olvidar: la importancia del momento, la importancia de las personas, y la importancia de las relaciones.

Como mencionaba, es curioso que esta situación en la que vivimos desde hace pocos lustros sea la que en cierta medida haya propiciado que la pandemia nos afecte más y más rápido, de nuevo en un contexto globalizado y de consecuencias que entre todos hacemos lo posible por combatir, reducir y paliar. Pero todo parece indicar que nuestra lucha será larga pero también tenemos todos confianza en que triunfaremos y seguiremos adelante.

Desde Mercer, hemos preguntado a diferentes organizaciones en los últimos meses en los que hemos estado adaptándonos y combatiendo esta crisis, en diferentes países y localizaciones por sus preocupaciones, sus planes de futuro, prioridades y procesos de adaptación desde la óptica siempre holística de las personas, porque es a través de las personas como salimos de nuestras crisis y solucionamos problemas. Las respuestas han sido diversas, pero hay un conjunto de temas que se repiten:

  • Muchas de las soluciones que se están abordando, se hacen desde la óptica de la consulta a la plantilla para orientar las decisiones y hacerlas eficientes y aterrizadas en la realidad.
  • El entorno de trabajo se está adaptando a marchas forzadas con más facilidad en algunos contextos operativos que en otros, pero en todos ellos con una vocación por la seguridad, el cuidado de la salud, la adaptabilidad y, sobre todo, la flexibilización de las condiciones.
  • Y otras decisiones que oscilan desde la congelación generalizada de contrataciones, medidas organizativas, y ajuste de políticas retributivas, tanto de importes fijos como variables en un contexto de rediseño de la estrategia empresarial en el corto y el largo plazo.

En este espectro de medidas flexibles, es donde encuadramos el foco de un porcentaje mayoritario de organizaciones que no se plantea otra forma de crecer, de adaptarse y de operar que no sea a través de la respuesta consciente y calculada a las necesidades de sus empleados. Y los empleados de diferentes partes del mundo están reclamando de sus organizaciones diferentes medidas de flexibilidad: de horarios, de lugar de trabajo, de conciliación; medidas que les sigan permitiendo ser mejores personas (en sus facetas de la vida privada, como pareja, como padres/madres, como amigos) sin renunciar, sino más bien todo lo contrario, a una contribución adecuada en sus responsabilidades profesionales.

Atender a nuestros trabajadores y decidir nuestro futuro a través de sus necesidades justificadas y razonables, no sólo no atenta contra sus niveles de desempeño, sino que adecuadamente implementado es susceptible de generar notorias mejoras y a su vez nos permite fortalecer la imagen de marca, la imagen como empleador que motiva, atrae y retiene al talento adecuado y define desde todas las ópticas de la compensación total una propuesta de valor al empleado consistente, eficiente y adaptada a los nuevos tiempos… a través de las personas, el bien más preciado.

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