Planes de aportación definitiva 2022: ventajas para empresas y empleados

Recursos Humanos y la continuidad

Paola Panizo

Nos encontramos en un momento clave para incentivar y revisar la previsión social complementaria. Las últimas reformas legislativas en materia de pensiones nos conducen a los individuos hacia un cambio de mentalidad en donde no cabe duda que debemos pasar a la acción. Debemos informarnos y ser conscientes del futuro para trabajar desde ya en una planificación financiera que tenga como objetivo llegar a la jubilación con un nivel de ingresos suficiente.

Si analizamos los cambios llevados a cabo por el Gobierno en los últimos años podemos ver una disminución paulatina del límite de aportaciones a planes de pensiones individuales, mayores penalizaciones en el acceso a la jubilación anticipada voluntaria (por causa inherente al trabajador), aprobación del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) y el impulso de creación al superfondo de pensiones.

Estas medidas se traducen en su mayoría en una reducción del importe de pensión pública a percibir en la jubilación, en desincentivar las jubilaciones anticipadas y en poner una mayor responsabilidad en las empresas para contribuir en la jubilación del empleado.

Por ello, toma aún más relevancia los sistemas de previsión empresariales en los que con ayuda de las empresas los empleados puedan acceder a mejores condiciones y canalizar su ahorro para la jubilación. Asimismo, en muchos de los sistemas de empresa se invita al empleado a que financie parte de las aportaciones de manera que no sea la empresa la única protagonista, sino que el propio empleado tome consciencia y contribuya para su ahorro a la jubilación.

Según el Estudio de Mercado de Planes de Previsión de Aportación Definida realizado por Mercer en 2022, donde se recoge el análisis de 348 planes de previsión, en casi el 60% de los casos analizados, los sistemas de empresa tienen como premisa la aportación del empleado para que se realice la aportación de la empresa. En estos casos la proporción entre la aportación de la empresa y la del empleado suele ser el doble, es decir, que la aportación de la empresa sea dos veces la del empleado.

Tanto en planes con aportación necesaria del empleado, como en los que no, debería ser obligatorio facilitar información que permita entender al empleado el sistema de previsión de empresa como una herramienta que le ayuda a complementar sus ingresos futuros desarrollando un hábito de ahorro sistemático.

Para conseguirlo será necesario que la empresa ponga su empeño en una evolución cultural dentro de la compañía para que los empleados valoren aún más los beneficios para la jubilación, pero también será necesario que se verifique que el sistema de previsión de la empresa está en mercado.

Por ello, es importante la selección del vehículo de financiación. El 65% de la muestra analizada en el estudio se decanta por el plan de pensiones, pero desde la aparición de los PPSE (Planes de Previsión Social Empresarial) en el año 2007 estos han sido el vehículo predominante en planes para toda la plantilla y por ello representan un 27% de la muestra.

Pero dada la baja rentabilidad que están ofreciendo los PPSE en la actualidad y que la rentabilidad mínima garantizada de estos vehículos tiende a cero para las aportaciones presentes, se observa una nueva tendencia hacia vehículos que ofrezcan rentabilidades más interesantes como pueden ser los planes de pensiones, planes de pensiones de promoción conjunta o pólizas unit linked.

Por tanto, vemos cómo las empresas se esfuerzan cada día más en ofrecer alternativas para el ahorro de los empleados con políticas de inversión atractivas, fiscalmente eficientes y sencillos de comunicar.


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