¿Preparados para la transformación de los beneficios sociales?

Recursos Humanos y la continuidad

Cecilia Topas y Maythe Rabassó

Con la llegada del Covid-19 se ha acelerado la transformación que empezaba a tener lugar ya en algunas empresas; esto conlleva el cambio de la gestión del talento y con ello la transformación de los beneficios en las organizaciones. Las políticas de beneficios juegan un papel fundamental y adecuarlas a la nueva realidad es prioritario para llegar al empleado y conseguir su mejor experiencia en la organización.

Nos encontramos ante un entorno cambiante, nos envuelven una serie de factores que impactan de lleno en nuestra toma de decisiones. Los criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG) tienen tal relevancia en nuestra sociedad que cada vez más condicionan nuestras iniciativas. La digitalización es otro de los puntales clave, el trabajo remoto, la automatización, la inteligencia emocional, trabajar con metodologías agile, la filosofía kanban… Todo ello predomina en todas las organizaciones que quieran ser visibles en el mercado y atractivas para el talento.

La pandemia ha incrementado la atención que las organizaciones tienen hacia sus empleados en referencia a su bienestar, físico y psíquico. La esperanza de vida es cada vez mayor y la edad de jubilación parece cada vez más lejos en el horizonte. Estas son algunas de las situaciones demográficas que provocan la coexistencia generacional en las empresas.

Una variable más a tener en cuenta es la diversidad, en todos los sentidos, que provoca un enriquecimiento cultural y una visión diáfana y empática de todos los perfiles que componen nuestras organizaciones si sabemos gestionar con inclusión nuestras plantillas.

Las empresas buscan nuevos caminos hacía el éxito, buscando las mejores prácticas. Hasta ahora hemos visto que la combinación de economía y empatía han sido clave para la supervivencia de las empresas durante la pandemia. Este enfoque y estos valores seguramente perdurarán en el tiempo. La flexibilidad se ha convertido en una prioridad tanto para los empleados como para las organizaciones, adaptarse a esta nueva realidad cada vez más volátil y cambiante permite poder ofrecer beneficios que realmente resulten útiles y atractivos para los empleados, mejorando su compromiso y experiencia.

Por todo ello, hay que replantearse los beneficios que estamos dando a los diferentes colectivos y averiguar si son valorados positivamente (escucha activa al empleado). Cada vez más, aquellas organizaciones que estaban dando una subvención de comida, transporte o financiando la cuota del seguro de salud, pasan a crear diferentes bolsas de dinero como, por ejemplo:

  • Bolsas corporativas para la compra de material para el teletrabajo
  • Productos de Retribución Flexible
  •  Productos de bienestar
  • Ayuda a la desconexión digital

De esta forma, es el propio empleado el que decide cómo gastar su bolsa según las necesidades de ese momento.

Una de las ventajas a la hora de implantar las bolsas corporativas, es que estamos dando visibilidad del coste que tiene el producto o servicio que adquiere, ponemos en valor su paquete de Compensación Total, cuantificando su salario y beneficios y también su salario emocional.

Para ponerlo en marcha es importante:

  • Hacer un análisis de las actuales políticas de beneficios
  • Cuantificar todos los beneficios
  • Hacer una propuesta de transformación con bolsas corporativas
  • Analizar las implicaciones legales
  • Diseñar la nueva política de beneficios
  • Externalizar toda la carga administrativa automatizando todos los procesos
  • Comunicar utilizando el canal más adecuado para llegar a todos los colectivos

El 2021 se recordará como el año que volvimos a la “normalidad” pero en el camino han surgido muchas maneras de reinventarnos. Esa transformación, con sus desafíos y oportunidades, impulsa un replanteamiento de los beneficios y una propuesta de valor del talento inspiradora.


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