La Reforma de las Pensiones, ¿suficiente para recuperar la confianza en el sistema?

Recursos Humanos y la continuidad

Cristina Carmona

A lo largo de los últimos años, nuestro sistema público de pensiones ha sufrido modificaciones muy relevantes con el objetivo de alcanzar un equilibrio financiero y una sostenibilidad en el tiempo. El incremento de la esperanza de vida, con un aumento de año y medio por década, la reducida tasa de natalidad, y la situación social y financiera de nuestro país, trajeron consigo las reformas de pensiones de los años 2011 – 2013. Sin embargo, y tal y como se preveía, esto no ha sido suficiente.

Con fecha 6 de septiembre de 2021 se ha aprobado el Proyecto de Ley de la Reforma de las Pensiones. Se trata de un primer bloque dentro de la totalidad de propuestas que están pendientes de consensuar e implementar y que tiene como objetivo claro eliminar la incertidumbre del sistema para los pensionistas y garantizar la suficiencia y sostenibilidad en el tiempo.

Esta primera medida ha venido impulsada por las reformas que la Unión Europea solicitaba a España en su sistema de pensiones, como requisito para la aprobación e inyección de los fondos para la recuperación económica.

¿Son estos cambios suficientes para recuperar la confianza en el sistema?

Si revisamos los cambios que se han aprobado, uno de los puntos fuertes de la reforma ha sido la revalorización de las pensiones. Éstas aumentarán cada año teniendo en cuenta el Índice de Precios al Consumo (IPC) del año anterior. Si bien esta medida es una de las más aplaudidas, hay que recordar que en el RD 215/1997 se aprobó la revalorización de las pensiones al IPC pero eso no impidió que en 2010 se congelaran, lo que hace pensar que esta medida no garantiza la eliminación de la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones futuras ni que pueda tenerse en cuenta a largo plazo.

Otro punto a destacar de las medidas adoptadas es la relativa a la jubilación anticipada. En esta modalidad de jubilación se mantiene la metodología de seguir aplicando unos coeficientes reductores para el cálculo de la pensión que se calcularán de forma mensual en lugar de trimestral, dando lugar a penalizaciones más altas cuanto antes se anticipe la jubilación. Siendo el objetivo de esta medida reducir el gasto en pensiones retrasando el acceso a la jubilación, nos podemos encontrar paradójicamente con que se puede producir el efecto contrario. El acceder a la jubilación con una menor o nula penalización en la pensión puede suponer a la larga un mayor gasto en las Arcas de la Tesorería.

Estamos inmersos en la búsqueda del sistema perfecto que garantice la equidad y otorgue ingresos suficientes a través de reformas que dan la impresión de que simplemente cambian ciertos parámetros cada 10 años, pero realmente no resuelven el verdadero problema. Habría que trabajar en un cambio más profundo del sistema adaptándolo a la sociedad y al entorno actual. Deberíamos observar a nuestros países vecinos y tratar de adaptar sus modelos para dar continuidad a nuestro sistema de pensiones.

El nuevo Proyecto de Ley es un nuevo primer paso. Debemos esperar a los segundos bloques de medidas para poder afirmar de manera categórica si se alcanzarán los objetivos propuestos de sostenibilidad, suficiencia y confianza en el sistema. Entretanto, debemos seguir planteándonos y trabajando en cómo hacer frente a nuestra jubilación. Es urgente adoptar medidas hoy que contribuyan a incrementar nuestros ingresos a la jubilación. Maximizar los beneficios que puedan facilitar las empresas a través de sus sistemas de previsión empresarial participando en ellos, realizar una planificación financiera y desarrollar el ahorro individual, supondrá un complemento significativo a nuestros ingresos en la jubilación. De esta forma e independientemente de las futuras reformas del sistema público que se produzcan podremos acceder a la jubilación a la edad que decidamos y con un nivel de ingresos suficiente.  


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