El ruido de los mercados y la inversión a largo plazo

El ruido de los mercados y la inversión a largo plazo

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El ruido de los mercados y la inversión a largo plazo
Calendar11 febrero 2019

Autor: Xavier Bellavista

Diciembre y enero son meses en los que recibimos gran cantidad de informes con las perspectivas económicas y de mercado de las grandes casas análisis y de gestoras locales e internacionales. La mayoría de estos informes son prudentes para 2019. Hablan de menor crecimiento económico, de la guerra comercial entre China y EEUU, del elevado volumen de endeudamiento global, de riesgos y de las políticas de los bancos centrales.

El rabioso corto plazo de los mercados financieros ha hecho coincidir la publicación de estas perspectivas de medio plazo con caídas excepcionales durante diciembre que provocan que 2018 cierre en negativo en todos los mercados financieros. Discernir el ruido de los mercados de lo que es realmente la inversión es quizá una de las tareas que debemos aportar los consultores de inversiones. Una imagen vale más que mil palabras,

A estas alturas probablemente hemos podido leer ya muchos resúmenes de mercado en los que se habla de una caída no vista desde 2011. En el caso de la bolsa americana, donde disponemos de las series de datos más largas y que es sin duda, el mercado director, es la primera caída en la bolsa desde 2008.

Lo excepcional de 2018 no es la rentabilidad negativa en un año, sino la fuerte caída en el último trimestre y en concreto en diciembre: el índice americano S&P 500 acumuló una caída en los tres últimos meses del año del -14,0% y concentrando gran parte de las pérdidas en diciembre, cuando la caída fue del -9,2%.

No podemos utilizar el pasado para predecir, pero sí para observar, detectar momentos clave e intentar incorporar las conclusiones en nuestras estrategias de inversión a largo plazo.

Una caída del 9% en un mes no es habitual. En toda la historia del mercado americano desde 1928, sólo se han dado en 45 ocasiones. Estos momentos de pánico pueden obedecer a multitud de factores, pero si mantenemos la calma y observamos que sucede a continuación podemos ir separando el grano de la paja.

El primer dato que podemos utilizar para planificar 2019 es que, en el trimestre posterior a este tipo de caídas, la incertidumbre es máxima y se reparten prácticamente al 50% las veces en las que el mercado ha recuperado como las veces en las que el mercado ha continuado cayendo, por lo tanto, de entrada, mucha prudencia en el primer trimestre del año.

A partir de 1940, cuando el mercado ha caído más de un 8% en un mes, los siguientes doce meses han acumulado rentabilidades muy positivas. Con 3 excepciones…. 1973, 2001 y 2008.

En 1973, 2001 y 2008 se detonaron mercados bajistas, con una duración media de 13 meses y con caídas desde máximos a mínimos del -43% en promedio. Esos tres momentos descritos son representativos y dolorosos, pero se trata sólo 3 de las 22 ocasiones (18%) desde 1940, en las que el mercado ha sufrido caídas superiores al -8% en un mes.

Sin embargo, en el 82% de los casos, los datos invitan al optimismo puesto que después de caídas como las de diciembre, el mercado ha recuperado y ha conseguido en promedio rentabilidades del +22% en los siguientes 12 meses.

Como decíamos, no podemos predecir el futuro, pero observar el pasado nos sirve para tomar algunas conclusiones y plantear recomendaciones:

  • Ante los picos de volatilidad que vendrán, mucha prudencia en los próximos 3-6 meses: mantener las estrategias de protección implementadas en los últimos años y una sobreponderación en activos defensivos.
  • Si no se han hecho, hacer stress test de las estrategias de inversión para ser conscientes de las posibles implicaciones ante caídas de mercado (tanto de bolsa como de activos de renta fija) y situaciones de iliquidez.
  • Discernir en los próximos meses si las caídas responden a situaciones económicas propias de los ciclos económicos. En la medida en que podamos descartar eventos extraordinarios fuera de una recesión “normal” en 2019-2020, aprovechar caídas para rebalancear hacía las posiciones estratégicas a largo plazo.
  • Estar atentos a eventos que pudieran detonar pánicos y pinchar alguna burbuja (tecnológica, deuda). Las políticas de los bancos centrales han sido uno de los sustentos de los mercados en los últimos años y la retirada de estímulos puede provocar situaciones contrarias.
  • Revisar la estructura de las carteras de renta variable para recoger las tendencias de futuro (mercados emergentes, sostenibilidad) y las de renta fija para disponer de renta fija defensiva por un lado (gobiernos e inflación) y renta fija de crecimiento por otro (emergentes, crédito y renta fija privada).
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